
Hay cosas que naturalizamos durante años porque “siempre fuimos así”.
Dormir con la boca abierta.
Despertarnos con la boca seca.
Vivir congestionadas.
Roncar.
Apretar los dientes.
Sentir que nunca entra suficiente aire.
Suele empezar desde pequeños, por eso es donde más acompañar e intervenir muchísimo más.
El que duerme con la boca abierta.
El que ronca.
El que babea la almohada.
El que vive congestionado.
El que mastica raro.
El que se despierta muchísimo.
Como pasa desde siempre, creemos que es “su forma de dormir”.
Pero respirar no es solamente meter oxígeno.
Hay lengua.
Paladar.
Mandíbula.
Nariz.
CO₂.
Sueño.
Hierro.
Microbiota oral.
Y de repente empezás a unir puntitos que parecían no tener nada que ver.
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Durante 6 semanas vamos a trabajar respiración, estructura oral, congestión, sueño, microbiota, inmunidad, alimentación, hierro y ejercicios prácticos.
Y viene una odontóloga invitada para profundizar toda la parte oral y estructural.
Cómo respira tu peque o vos?
¿Boca abierta o cerrada?
¿Ronca?
¿Tiene la lengua abajo?
¿Se mueve muchísimo?
¿Amanece con la boca seca?
¿Vive congestionado?
a veces estamos buscando:
“¿Qué suplemento le doy para las defensas o cuál tomo?”
Y hay alguien durmiendo ocho horas respirando por la boca todos los días.
